La exposición El sueño de la razón. Del Siglo de las Luces a la inteligencia artificial, presentada en el Espacio Fundación Telefónica, ofrece una lectura crítica y panorámica sobre la relación entre arte, ciencia y tecnología a través de la evolución de las imágenes científicas. Desde el siglo XVIII hasta el presente, la muestra reconstruye la historia visual del conocimiento, revelando cómo las formas de representación —del grabado al algoritmo— han configurado las maneras de mirar, comprender y narrar el mundo.
El recorrido comienza en el Siglo de las Luces, cuando la razón se impone como principio rector del pensamiento moderno. En este contexto, el dibujo científico y el grabado se consolidaron como instrumentos fundamentales para la observación y la divulgación del saber. Obras procedentes de atlas anatómicos, tratados de botánica o estudios zoológicos muestran la alianza entre arte y ciencia como motor de la comprensión del mundo natural. El rigor de la línea y la claridad de la composición respondían no solo a criterios empíricos, sino también a una sensibilidad estética heredera del ideal ilustrado: la belleza de lo inteligible.
Este espíritu de catalogación universal tuvo uno de sus hitos en la Encyclopédie de Denis Diderot y Jean le Rond d’Alembert (1751–1772), cuyo monumental proyecto visual y textual buscó organizar todo el saber humano. Los grabadores y dibujantes que colaboraron en ella no solo ilustraban herramientas o técnicas, sino que representaban un nuevo orden racional del mundo. En esa misma línea, las expediciones científicas napoleónicas, como la de Egipto (1798–1801), marcaron un punto de inflexión en la historia del conocimiento visual. A bordo de esas misiones viajaban naturalistas, ingenieros, matemáticos y artistas que documentaban territorios, culturas y especies desconocidas para Europa. Sus cuadernos de campo, mapas y planchas grabadas —reunidos en obras monumentales como la Description de l’Égypte— reflejan el papel del arte como herramienta de exploración y legitimación científica y política.
El título de la exposición, tomado del célebre grabado de Francisco de Goya El sueño de la razón produce monstruos (1799), funciona como metáfora central. En el contexto de la muestra, la advertencia de Goya sobre los peligros de una razón deshumanizada se reinterpreta frente a los desafíos del presente: la automatización del pensamiento, la creación visual generada por máquinas y el desplazamiento de la mirada humana por la inteligencia artificial.
La revolución fotográfica del siglo XIX ocupa un lugar nodal en este relato. Con la invención de la cámara, la representación científica alcanzó una precisión sin precedentes, inaugurando la idea de una “objetividad mecánica” (Daston y Galison, 2007). La fotografía no solo documentó, sino que transformó la epistemología visual: permitió registrar fenómenos invisibles para el ojo humano y consolidó un nuevo régimen de verdad, tanto en la ciencia como en el arte.
En su tramo contemporáneo, la exposición incorpora obras basadas en inteligencia artificial, visión por computadora y procesamiento algorítmico de imágenes, que cuestionan la noción misma de autoría y la capacidad de las máquinas para generar conocimiento. La mirada humana, mediada por la tecnología, se convierte en un campo de reflexión estética y ética. La curaduría sugiere que la aspiración ilustrada de dominar la realidad mediante la observación encuentra hoy su eco —y su sombra— en el sueño de una inteligencia no humana que también interpreta el mundo.
El sueño de la razón no enfrenta arte y ciencia, sino que los muestra como disciplinas hermanas unidas por la curiosidad, el rigor y la imaginación. Siguiendo la línea de historiadores como Martin Kemp o Lorraine Daston, la exposición revela que las imágenes científicas no son simples documentos, sino artefactos culturales donde la objetividad y la creatividad convergen. Entre el grabado y el código, entre el gabinete ilustrado y el laboratorio digital, la razón sigue soñando: y en sus sueños —como advirtió Goya— habitan tanto el conocimiento como sus monstruos.
La exposición “El sueño de la razón. Del Siglo de las Luces a la Inteligencia Artificial” se puede visitar hasta el5 de abril de 2026
La calle José Ortega y Gasset de Madrid se ha transformado en un museo al aire libre con las esculturas de Baltasar Lobo (Zamora 1910 – París 1993), se trata de la exposición «Baltasar Lobo, Pionero de la Modernidad».
Hasta finales de noviembre, se pueden contemplar esculturas de gran formato y otras piezas de menor tamaño distribuidas en los establecimientos de lujo del Madrid Luxury District.
La exposición incluye siete esculturas de gran formato ubicadas a lo largo de la calle Ortega y Gasset de Serrano a Velázquez, una en el Hotel Santo Mauro (Calle de Zurbano, 36, Chamberí, 28010), y cerca de veinte de mediano y pequeño formato en los espacios que integran el circuito de Madrid Luxury Art. En este especial recorrido, es posible apreciar los cambios en su trayectoria y como va pasando de la figuración a las formas libres. Comisariada por María Luz Cárdenas, quien lleva más de 20 años trabajando en la obra de Baltazar Lobo, nos dice que el escultor nacido en Cerecinos de Campos, Zamora, creó una nueva morfología del cuerpo femenino articulando formas abstractas y angulares que le otorgó una dimensión muy original, sin perder la calidad figurativa. “En Lobo, el cuerpo femenino es el cuerpo por excelencia”, subraya.
La obra de Lobo está muy vinculada a su exilio, su trabajo en París y sus relaciones con grandes escultores del momento, como se aprecia en las obras aportadas por Arte 92 Madrid y por Alejandro Freites, de la Galería Freites, su representante universal.
La muestra transformará durante tres meses las calles de Madrid en un verdadero museo y donde podremos observar la evolución del escultor, a partir de una propuesta de estilización y líneas en movimiento.
La inauguración culminó con la proyección del documental “Baltazar Lobo: La Soledad del Escultor” en la Galería Freites, comentado por su director Agustín Remesal. Una mirada íntima a la vida y obra de uno de los grandes maestros de la escultura moderna dentro del programa Madrid Luxury Art (MLA) y en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid.
La exposición Hierofanías: Sombras y Resplandores que el escultor presenta en El Palacio Ducal de Medinaceli llega a su termino este 30 de septiembre. Para los visitantes ha sido toda una experiencia.
Desde el 4 de septiembre El Palacio Ducal Medinaceli acoge la colección “Hierofanías: Sombras y Resplandores” del escultor aragonés Alfonso Ortiz Remacha, un marco ideal que conjuga con el concepto de la exposición y como preludio del espacio expositivo, porque para llegar a la sala hay que pasar por el corazón del edificio, un patio renacentista del siglo XVII cubierta por una cúpula de cristal del siglo XXI, un escenario que nos habla del tiempo, la memoria y la historia.
Para esta ocasión el artista presenta piezas creadas expresamente para la exposición. Materiales como la piedra, la madera, la resina y el acero dan forma a una escultura de estética figurativa expresionista y contenida de diálogos profundos entre el pasado y el presente. Cada obra ha sido concebida para provocar una experiencia sensorial y emocional en el espectador. La luz y la sombra, los materiales orgánicos y la abstracción simbólica son elementos clave en su composición conceptual.
Inspirada en las ideas de Rudolf Otto y Mircea Eliade, la exposición se sumerge en la noción de lo numinoso, esa sensación primitiva y arcaica de lo sagrado que precede a cualquier sistema religioso. Lo numinoso no es solo una experiencia, sino una impronta indeleble en la conciencia humana que ha atravesado todas las culturas y civilizaciones, configurando nuestra relación con lo divino y lo trascendental.
El concepto de lo sagrado emerge desde los orígenes de la humanidad, vinculado a la experiencia de la trascendencia y la búsqueda del significado en la existencia, un salto evolutivo de las primeras sociedades primitivas que se manifestaron a través de la conexión con lo divino, lo misterioso y lo trascendente.
La muestra propone un retorno a la belleza primigenia, aquella que nos conecta con el instante en que nuestros ancestros sintieron por primera vez la presencia de lo sagrado, la hierofanía. Es un viaje introspectivo que invita al espectador a redescubrir ese momento de comunión con lo extrahumano, con aquello que no pertenece al mundo de lo cotidiano, sino al ámbito de lo eterno.
A través del arte, se busca despertar la sensación de lo sagrado, esa emoción ancestral que, aunque olvidada en nuestra cotidianidad, sigue latente en lo más profundo de nuestra existencia.
Organizado por la Fundación DEARTE y comisariado por Judith Cuba.
La muestra se podrá visitar hasta el 30 de septiembre. Palacio Ducal de Medinaceli Plaza Mayor, 4 42240 – Medinaceli (Soria) Tel: 975 326 498 – 628 791 610
Exposición en la CaixaForumno puedes disfrutar de una refrescante exposición en la CaixaForum Madrid dedicada al impacto cultural del mundo de Alicia en el País de las Maravillas, en colaboración con el Victoria and Albert Museum de Londres.
‘Los mundos de Alicia. Soñar el País de las Maravillas’ es la mayor muestra dedicada a este fenómeno cultural, estamos hablando de Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, escrita en 1865. Traducida a más de 170 lenguas, sigue imprimiéndose y forma parte del imaginario colectivo. El alcance de su influencia atraviesa generaciones, artistas y disciplinas: moda, teatro, cine, fotografía o ciencia.
La exposición ofrece diferentes respuestas a por qué un personaje victoriano resulta tan significativo, la cultura que propició su escritura y cómo los temas y las ideas que en ella se plantean continúan siendo relevantes. La muestra incorpora una dimensión lúdica y un espacio de reflexión, facilitando un diálogo entre el mundo de Alicia y el nuestro. Un recorrido dividido en cinco secciones —La invención de Alicia, A través de la pantalla, Alicia, puerta a otros mundos, Alicia en escena y Convertirse en Alicia— que seguirá el viaje de nuestra heroína.
La propuesta reivindica la vigencia del personaje de Alicia, casi 160 años después de su creación y se presenta desde una visión amplia, protagonista de estos diferentes ‘mundos’ en los que el personaje ha sido reinterpretado.
La exposición, que se podrá visitar hasta el 10 de agosto de 2025 en el centro cultural, ahonda en los antecedentes y el contexto de la obra, y repasa sus interpretaciones a partir de diferentes disciplinas: cine, artes plásticas, moda o ciencia.
Del 17 de octubre de 2024 al 7 de septiembre de 2025
La exposición Materia interior de Jaume Plensa nos hace un recorrido de más de 30 años de su trayectoria a través de 15 obras en las que la luz y la materia son las protagonistas. Pero también el lenguaje, la comunidad, la humanidad.
La muestra consta de 15 obras representativas de sus últimos 30 años de trayectoria, desde los primeros años noventa hasta la actualidad. A través de expresiones abstractas y conceptuales en sus primeras piezas, y representaciones más figurativas y sensuales en las más recientes, esta selección se adentra en temas recurrentes en su universo, como la identidad, la fragilidad de la condición humana, lo efímero, la espiritualidad, el silencio, la comunicación o el lenguaje.
Glückauf?, la instalación compuesta por cortinas de letras entre las que puedes moverte entre los hilos con letras insertadas que de primera puedes pensar que son aleatorias pero que en realidad componen la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.
Reconocido como una de las voces más relevantes del panorama artístico actual, Plensa ha recibido numerosos galardones entre los que se cuentan el Premio Nacional de Bellas Artes, el Premio Velázquez de las Artes o la Medalla de Caballero de las Artes y las Letras otorgada por el Ministerio de Cultura francés. Su obra forma parte de algunas de las colecciones más prestigiosas a nivel internacional y se expone regularmente en museos y espacios públicos de todo el mundo. Desde abril de 2024, Distrito Telefónica ha cambiado su paisaje con Iris, una obra única creada y realizada por Jaume Plensa, como legado del Centenario de la compañía, un símbolo del poder de la comunicación y la conexión humana.
La poesía, la música y la memoria presentes en sus paisajes secretos.
Se ha inaugurado este sábado 5 de octubre la exposición “Paisajes secretos” de la artista georgiana Lika Shkhvatsabaia en el Palacio Ducal de Medinaceli, organizado por la Fundación DEARTE y en colaboración con la Embajada de Georgia presentes en la inauguración donde se contó con el discurso de la embajadora y del presidente de la Fundación Miguel Tugores seguido de la presentación de la muestra por parte de la comisaria de la exposición Judith Cuba y de la artista Lika Shkhvatsabaia .
La exposición “Paisajes secretos” que estará abierta al público hasta el 31 de octubre, lleva consigo una intención sutil de puente mediador con el paisaje y la memoria infundiendo sentimientos nostálgicos que nos llevarán a recordar y a conectar en algún momento con el pasado, adentrándonos a un recuerdo dormido, o a una ventana abierta al mañana, a la esperanza
El discurso curatorial empieza con una reflexión interesante “El arte profundiza y aporta luz, desvela estados del alma donde la realidad a veces se oculta bajo una verdad aparente, o se esconde entre los matices sólo perceptible a través de la mediación del artista” La colección Paisajes secretos conecta la pintura con las emociones, explora el paisaje vinculado a la memoria, tocando temas que nos hablan de la vida, delos recuerdos familiares, de paisajes geográficos, de viajes por tierras extranjeras, de paisajes íntimos, de literatura y música, y de la manifestación de los deseos y quimeras. Cada obra es una poesía visual única, construida con imágenes sutiles impregnadas de un misterio silencioso, narrados con los versos de poetas universales de todos los tiempos, entre ellos autores georgianos que la artista ha rescatado para dar voz a su pintura.
El trabajo de Lika Shkhvatsabaia se fundamenta en su visión optimista de la vida, una perspectiva que resalta en un mundo complejo y contradictorio, para ella lo esencial es lo existencial, su arte se convierte en un medio particular de la búsqueda de la identidad.
Nacida en Tbilisi, Georgia, dentro de una familia con raíces en el arte. Su padre, un escultor y pintor reconocido impregnó de ambiente artístico la vida familiar transcurriendo su infancia entre bastidores y esculturas creciendo rodeada de artistas que le inspiraron y marcaron sus pasos y que en cierta manera han moldeado su perspectiva desde temprana edad. En 1994, al término de sus estudios en la facultad de Pintura Monumental de la Academia Estatal de Bellas Artes de Tbilis se traslada a Italia donde continua su especialización académica en la Universidad de Siena, formación sólida que han cultivado su talento, su visión artística, el compromiso del perfeccionamiento del oficio y su inquietud creativa que nos revela su capacidad para abordar la evolución en la pintura. Su trayectoria incluye numerosas exposiciones tanto en Georgia como a nivel J internacional, y desde 2014 vive y trabaja en Madrid, España, participando activamente y en el circuito artístico de la ciudad y donde ha desarrollado varios proyectos importantes que han ido añadiendo nuevos capítulos a su brillante carrera siendo reconocida y premiada en prestigiosos certámenes internacionales de arte.
La muestra está compuesta por obras de medio y gran formato en las cuales Lika Shkhvatsabaia nos presenta sus últimos trabajos y donde fusiona técnicas tradicionales y mixtas canalizadas a través del expresionismo abstracto, la figuración, el color y la materia; una combinación de estética contemporánea única que trasciende lo convencional y que constituye un regalo para la mirada.
Quienes visiten la muestra disfrutará de un recorrido detenido pues cada creación es un viaje a lo desconocido, un sitio para explorar y descubrir. Una experiencia evocadora que dejará huella en la memoria del espectador.
Se puede visitar y disfrutar de esta exposición hasta el 31 de octubre.
Exposición colectiva de 20 artistas sorianos en el Castillo de Monteagudo de Las Vicarias hasta el 28 de enero 2024
En uno de los pueblos más bonitos de España, de rico patrimonio historico, ubicado en el corazón de la provincia de Soria, a menos de dos horas de Madrid y de Zaragoza; es donde podemos disfrutar de esta gran muestra de artistas sorianos. Ideal para una escapada rural de invierno.
Exposición: «Soria Crea, Monteagudo muestra». Fotográfía: Mario Tejedor
Exposición: «Soria Crea, Monteagudo muestra». Fotográfía: Mario Tejedor Exposición: «Soria Crea, Monteagudo muestra». Fotográfía: Mario Tejedor
Soria crea, Monteagudo muestra
Se trata de una gran colectiva de 20 artistas sorianos que muestra la vitalidad del arte que en estos momentos se produce en la provincia de Soria.
Desde la figuración al informalismo o la abstracción, veremos obras de gran carga conceptual que viajan desde las técnicas mas puras del arte clásico hasta las nuevas manifestaciones multidisciplinares mas vanguardistas. Esta diversidad creativa es un testimonio del rico tejido artístico de la región donde cada artista participante destaca por su estilo y técnica personal; una muestra de la plena inserción de los creadores sorianos en los movimientos actuales del arte contemporáneo.
La muestra cuenta con obras de: Antonio Soria, Adolfo Gutierrez Sánchez, Cesar Antón, Paz Santos, Julita Romera, Jose Luis Valer, Pablo Gutierrez, Javier Loza, jose Luis Ceña, Ricardo González, Eduardo Mazariegos, Eduardo garcía, Ramón Siscart, Susana Villar, Susana Gaitán, Emilio Rocha, Teresa Buberos, Jose Luis Algarabel, Paz Vicente y Nedim Dzananoviz. Organizada por la Fundación DEARTE Medinaceli y comisariada por Miguel Tugores y Judith Cuba, la cual tenemos el placer de recomendar.
Exposición: «Soria Crea, Monteagudo muestra». Fotográfía: Mario Tejedor Exposición: «Soria Crea, Monteagudo muestra». Fotográfía: Mario Tejedor
Con esta muestra, Monteagudo y su Castillo, lleno de arte y de actividades culturales y sociales, se incorpora al circuito cultural propio de las ciudades llenas poniendo el arte al alcance de todos.
Monteagudo de Las Vicarias
Es una pequeña y coqueta villa pre-romanica, fortificada por una muralla que lleva la huella de historicas batallas fronterizas. Monteagudo de Las Vicarias se asienta sobre una meseta o muela rodeada de un paisaje natural. A la entrada del pueblo, lo primero que se se divisa es su imponente castillo (siglo xv) que se alza ante los ojos de los recién llegados, un castillo – fortaleza y palaciega, que hoy es un museo que nos habla de su historia y geografía en la primera planta y con salas de exposiciones en la segunda planta en las que se exhiben grandes muestras de arte de artistas contemporáneos. El castillo cuenta además con un acogedor patio renacentista donde se celebran eventos y actividades culturales y sociales durante todo el año.
Castillo de Monteagudo de Las Vicarías, tambien fortaleza y palacio que cuenta con un patio de estilo renacentista.Arco de entrada al pueblo – Interior, una calle del pueblo – Iglesia Nuestra Señora de la Muela es un sólido edificio gótico, construido a fines del XV. En la fachada principal y combinando con la piedra se alza una galería de arcos ciegos, reminiscencia del mudéjar aragonés.
Exposición «Soria crea, Monteagudo muestra» , una colectiva de 20 artistas sorianos que se puede visitar en el Castillo de Monteagudo de Las Vicarias . Hasta el 28 de enero 2024
Gilles Aillaud,Interior e hipopótamo, 1970. Óleo sobre lienzo, 195 x 250 cm
El Centro Pompidou de París presenta una retrospectiva del pintor y filósofo francés Gilles Aillaud (1928-2005). Esta exposición única nos invita a (re)descubrir a un artista que se adelantó a su tiempo.
Dada la actual crisis climática, la sexta extinción masiva de especies y las crisis sociales y geopolíticas que estamos viviendo, su trabajo era una respuesta muy relevante al horror que se nos avecina.
En las décadas 60 y 70, cuando la pintura figurativa estaba siendo barrida por los nuevos movimientos, estos temas no hacían eco de las preocupaciones sobre la trampa humana en el consumismo, como lo destacaron los sociólogos Marcuse e Ilitch en la década de 1960. Como artista, Aillaud pretendía distinguir su trabajo del elitista arte abstracto, el arte conceptual, el minimalismo como también del realismo soviético y el arte pop estadounidense, que en su opinión glorificaba la cultura de consumo.
En su afán por pintar «filosóficamente», Aillaud recurrió a los animales, pintándolos en cautiverio, cuerpos voluminosos encerrados en estrechas jaulas, o cuerpos diminutos vistos desde la lejanía que se pierden en las extensas sabanas africanas, Aillaud pintaba especies que eran traídas de diferentes junglas del planeta a la jungla del cemento y hierro, pero que en su tiempo fueron interpretados de diferentes maneras, era una época en el que el encierro de los animales no molestaba a nadie y su obra ya hablaba sobre temas de cautiverio y control, el artista era un revolucionario, un visionario, un innovador, todo lo contrario de lo que a veces se le ha criticado y que hoy destaca por el concepto que encierra su trabajo, una profunda reflexión sobre nuestra relación con la naturaleza .
Gilles Aillaud. Elefantes y clavos. 1970. Óleo sobre lienzo. 195 x 250 cm
Su obra nos invita a repensar nuestro lugar en el mundo y a encontrar una nueva forma de convivencia con la naturaleza. Empezando por los animales de los zoológicos, así como por los minerales, las plantas, los cielos, los océanos, las playas, los suelos, las montañas, los desiertos; mucho se ha escrito sobre este extraño pintor, filósofo y poeta, artista de su tiempo, de su propia época, así como del largo plazo o de un tiempo cósmico.
En palabras de la investigadora Mylène Ferrand. “En este universo cuántico, la materia todavía está radicalmente abierta. Aillaud sabe que las fuerzas son ante todo biológicas y materialistas antes que discursivas. Entonces, no se trata sólo de pintar animales o zoológicos; el arte está hecho de ellos (y la “naturaleza”, materia física), atrapado en ellos y actuando con ellos. Más allá de esto, Aillaud habla también de devenir materia, de perpetua metamorfosis, de disolución de uno mismo en la imagen y en el mundo. Más aún en un momento de temor a las armas nucleares y su poder omnicida (que vuelve a ser un tema de actualidad). Como hombre sabio, el artista sigue planteando una pregunta fundamental: ¿cómo contribuye el arte a acercarnos a la verdad y a su naturaleza fundamentalmente ilimitada?”
Esta exposición recorre los años desde 1964, cuando Gilles Aillaud se convirtió en presidente del altamente político Salon de la Jeune Peinture, hasta 1988, cuando realizó un viaje a Kenia: el viaje de uno de los artistas más singulares de la escena francesa en el Década de 1960
Gilles Aillaud. Elefantes despues de la lluvia. 1991. Óleo sobre lienzo. 200 x 260 cm.Gilles Aillaud. Los pinguinos. 1972. Óleo sobre tabla. 200 x 130 cm
Un pintor político
Las pinturas de Gilles Aillaud siempre han estado imbuidas de una dimensión política. Sus representaciones de los zoológicos, por ejemplo, pueden leerse como una crítica al dominio del hombre sobre la naturaleza, pero al hablar de su trabajo a través de su trayectoria, no podemos limitarnos únicamente a las representaciones de animales enjaulados; su notoriedad en la singular figuración narrativa es muy apreciada. Cercano a los pintores Eduardo Arroyo y Antonio Recalcati, que supo involucrarse en política, creando carteles y consignas para Mayo del 68 y escenografías para teatro. La serie “Vive y deja morir” hoy en el Reina Sofia o sus composiciones con bares y piscinas cercano al arte pop ilustrativo. En su figuración narrativa su compromiso político es perceptible y opera en varios niveles, un gran ejemplo de ello lo tenemos presente en una de las salas de la exposición.
El cuadro «Vietnam. La Batalla del arroz» (1968), se inspira en una fotografía de prensa publicado a gran tamaño con el título: “William A. Robinson. Derribado el 20 de septiembre 1965” donde aparece un soldado estadounidense escoltado por un combatiente vietnamita. La chaqueta del soldado lleva las siguientes inscripciones: «Robinson», «US Air Force» y el cuadro representa a un prisionero estadounidense y un combatiente vietnamita cruzando un campo de arroz en el que trabajan los agricultores.
Aquí, Aillaud ofrece un trabajo comprometido dando testimonio del estancamiento estadounidense en Vietnam y condena la intervención militar de una población pacífica y trabajadora amenazada por agresiones externas.
Gilles Aillaud. Vietnam. La Batalla del arroz. 1968. Óleo sobre tabla. 200 x 200 cm.
Sus colecciones posteriores nos hablan de la naturaleza, de paisajes abiertos, del mar. Sus producciones a finales de los años 70, son óleos de grande grandes dimensiones de paisajes áridos y zona montañosa de Skyros (Grecia) “Lo cercano y lo lejano”. Estas pinturas se muestran por primera vez en la retrospectiva del Museo de Arte Moderno de París (MAMVP), o a principios de los años 80, Bretaña le inspira sus costas, con horizontes lejanos agitados por las corrientes durante la marea baja, o las de las orillas del Nilo, su delta, el Mar Muerto y el desierto pintados tras un viaje a Egipto en 1987, y al año siguiente la serie “El mar en todos sus estados”, sobre los movimientos del Océano en la playa de Biarritz y durante la década de 1990, el artista crea seis pinturas sobre papel de gran tamaño (de 3 a 9 metros de ancho) representando vuelos de pájaros contra el vasto fondo de cielos marítimos, así como una docena de óleos sobre el mismo y de las playas bretonas y normandas de Argenton, Audierne y Hauteville hablan por todas las playas y que hoy se encuentran en las colecciones públicas francesas.
Gilles Aillaud Animal politico 2023 – 2024 en el Centro Pompidou, París Gilles Aillaud Animal politico 2023 – 2024 en el Centro Pompidou, París
Dando termino al articulo cerramos con una reflexión de la investigadora Mylène Ferrand “Su pintura, que desafía la figuración y la abstracción, es efectiva, ligera y no materialista y en ningún caso hablamos de una pintura «gestual», y menos en la emotividad del toque expresionista. Lejos del ruido ambiental y de la vanidad, de La sociedad del espectáculo (Guy Debord) o de la industrialización de la cultura y el arte, se mantiene fiel a las cosas y a los seres, a la existencia física, a la realidad líquida de su tiempo, a lo que realmente cuenta en el fin. Con una agudeza y una ética poco comunes, se centra en lo esencial y desea dirigirse a todos, no sólo a un grupo selecto”.
Podemos ver el Centro Pompidou como un centro cultural o un espacio expositivo. También podemos verlo como un enorme zoológico donde deambulan humanos privados de cielo, encarcelados en la ciudad. Tan abandonados a su suerte que sienten la necesidad de ir al museo como uno se acerca a la ventana para observar el horizontees y rpirar.
En Centro Georges Pompidou de París Del 4 de octubre de 2023 al 26 de febrero de 2024
«Nuevas perspectivas», es así como se titula la magnífica exposición del maestro del retrato contemporáneo Lucian Freud (1922-2011)con motivo del centenario de su nacimiento.
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la National Gallery de Londres presentan una exposición retrospectiva que reúne más de medio centenar de obrasen la que el Museo Thyssen anima a evitar los capítulos más oscuros de su vida y a centrarse en la intimidad de sus retratos.
La exposición abarca toda una vida de trabajo, trazando una línea de tiempo en su evolución, de cómo fue cambiando su pintura durante 70 años de práctica, desde sus primeras obras mas íntimas hasta sus famosos lienzos de gran escala y sus monumentales desnudos.
Freud, desde un principio tomó partido por el arte figurativo centrándose en la representación del ser humano. El autorretrato, el retrato y el desnudo constituyeron el eje principal de su producción artística. Tradicionalmente su obra se ha vinculado a la denominada Escuela de Londres, surgida de un grupo de pintores figurativos afincados en la capital británica (en la década de 1950), como Francis Bacon, Frank Auerbach, Leon Kossoff o Michael Andrews, que se caracterizaban por la creación de obras figurativas con un fuerte componente emocional. Muchos de sus autores se centraron en la figura humana, el retrato y la representación de la carne, indagando en sus tonalidades, texturas, volumen y estructura.
Nacido en Berlín, llegó a Gran Bretaña cuando era niño con su familia en 1932 huyendo del nacismo.
En su juventud, el ambiente familiar le proporcionó una considerable y variada cultura: su padre era un arquitecto de renombre, su madre estudió historia del arte y su abuelo fue Sigmund Freud, el célebre creador del psicoanálisis. En su edad madura, el artista llegó a convertirse en una leyenda, debido a su trepidante vida personal, que se desarrolló tanto en ambientes aristocráticos como en los bajos fondos
La muestra que emociona desde el principio, se divide en varias secciones que, de forma más o menos cronológica, repasan la evolución y la temática de siete décadas de la producción del pintor: Llegar a ser Freud, dedicada a sus primeras obras, con una decidida voluntad figurativa; Primeros retratos, en los que se manifiesta ya su deseo de capturar la esencia de sus modelos; Intimidad, que muestra su predilección por retratar a personas de su entorno; Poder, donde se incluyen retratos de personajes destacados que el artista acepta realizar siempre que acaten sus condiciones de trabajo; El estudio, su espacio de creación convertido en escenario de sus composiciones, y La carne, con los últimos retratos desnudos de una fisicidad tan poco complaciente que pueden resultar impúdicos.
Autorretrato con Jacinto en maceta, 1948
Una de sus primeras obras, en ese momento su pintura se caracterizaba por una técnica controlada. La línea era la fuerza de su estilo, la que delimitaba las formas y contenía los colores, su pincelada era detallista en armonía con los elementos compositivos aportando serenidad a la temática con tendencia hacia lo surrealista.
Muchacha con rosas, 1947-1948
La primera esposa de Freud, la artista Kathleen (Kitty) Garman, hija ilegítima del escultor Jacop Epnstein, posa sentada con una solemnidad expresiva e inquietante cercana a la Nueva Objetividad alemana. La modelo de ojos enormes y piel nacarada, está ejecutada con impecable minuciosidad, apreciamos el preciso puntillismo en las rayas verdes de su jersey, los finos trazos en cada mechón de pelo o la exactitud realista en la mácula mano.
Habitación de hotel, 1954. Lucian Freud
Esta turbadora escena en el Hotel La Lousiane de Paris representa el inevitable final de la tensa relación de Freud con su segunda esposa, la escritora Caroline Blackwood.
El pintor junto a la ventana, a contraluz, contempla melancólico a la joven afligida, con un gesto de ansiedad que se estremece en la cama, iluminada por una brillante luz. La traumática ruptura desencadena una crisis en Freud y su estilo evoluciona hacia una factura más suelta.
Freud realizó sus autorretratos usando un espejo, su mirada era siempre de confrontación pero en su largo recorrido pictórico irá quemando etapas, sus retratos irán adquiriendo una atmósfera de aislamiento en el dibujo para darle más protagonismo a la pintura. Esto se hace más evidente en sus posteriores trabajos, por los colores intensos y de fondo vacío. Su pincelada se hace más pastosa, más vital hasta convertirse en trazos matéricos gestuales y expresivos generando un acercamiento a la figura humana y su naturaleza.
Autorretrato (Fragmento), 1956. Óleo sobre lienzo. 61 x 61 cm.Francis Bacon, 1956 – 1957. Oleo y carboncillo sobre lienzo.
En 1945, a través del pintor Graham Sutherland, Freud conoce a Bacon a quien admiraba, era la persona «más salvaje y sabía» que había conocido, su estilo impetuoso influye en su evolución hacia una pincelada más empastada, su pintura se vuelve más visceral acrecentando su reputación como pintor; asimismo la ansiedad de sus retratos precedentes da paso a una expresión más serena. En este retrato inacabado descubrimos su nueva forma de trabajar a base de sucesivos empastes de pintura, aplicados desde el centro hacia los extremos con una paleta muy definida de ocres marrones y rosas y que se mantendrá en su obra posterior.
Lucian Freud y Francis Bacon mantuvieron una relación de amistad del amor al odio, emergido de la bohemia del Soho bombardeado y de las selectas cenas de la nobleza londinense que asistían habitualmente los dos artistas, ambos esclavos de la carne (del retrato del desnudo) en una era herida por la pálida abstracción, fueron prácticamente inseparables durante gran parte de los años 50 y 60. “Francis me abrió los ojos de alguna manera”, dijo Freud, “Su trabajo me impresionó, pero su personalidad me perturbó más”.
«Doble retrato», 1985 – 1986. Oleo sobre lienzo
“¿Qué le pido a la pintura? Le pido que asombre, perturbe, seduzca, convenza”, decía el artista.
Sus modelos solían ser sus mujeres enamoradas, sus hijos, su madre, sus amigos millonarios, ninguno de ellos supieron mantener la mirada de su inquisitivo escrutinio plástico, sometidos como esclavos durante horas interminables bajo su aguileña mirada depredadora.
Si se observan bien los cuadros de Lucian Freud. Nuevas perspectivas, al espectador le inquietará el escarpelo psicológico del pintor con el que extraía el dolor oculto de lo vivido, la herida silenciosa del presente de un instante entre la realidad y el cuadro, la llama de las pupilas a punto de extinguirse. Una fragilidad que a duras penas sus modelos, mujeres y hombres podían salvaguardar, se encontraban allí temblando mancillados y desposeídos.
Muchacha desnuda, 1966. Oleo sobre lienzoÚltimo retrato de 1976, Oleo sobre lienzo.
Esto mismo se puede ver en el cuadro Último retrato de 1976, donde la mujer angustiada y compungida, a punto de romperse el cansancio de sus pupilas, baja sus pesados párpados intentando esconder la cicatriz del sufrimiento en sus ojeras, transmitiendo ambas la inescrutable profundidad de sus emociones y su deseo de que se termine la autopsia de su desasosiego. Pasa igualmente en el retrato de John Minton de 1952, definido por sus ojos ahogados en la tristeza, huidizos del conflicto que desembocó muy poco después en su suicido.
Dos irlandeses en W11 , 1984 – 1985. Oleo sobre lienzo.
A Lucian Freud le gustaba mostrar las huellas que cada modelo procuraba guardar como su privacidad. En Dos irlandeses en W11, donde insiste en su afán de expresar que lo de fuera es lo dentro, a través del encuadre del padre que busca aislarse en una posición que refleja decepción y frialdad contenida, mientras el hijo simula una falsa seguridad al apoyar la mano en el sillón del padre a la vez que esconde la otra entre la espalda y su chaqueta; no sabe ni encuentra abrigo para la orfandad emocional de sus pupilas. La tensa incomodidad afectiva es patente.
Estas obras siguen la tradición de los retratos de poder de Rubens o Velázquez, con los modelos sentados con las manos apoyadas en los brazos de la silla o sillón y una actitud de introspección. Hombre en una silla (Barón H.H. Thyssen-Bornemisza), de 1985, y Dos irlandeses en W11 (1984-1985) son dos de los magníficos ejemplos reunidos en la sala.
A medida que crece su fama, en contadas ocasiones Freud acepta encargos de personajes que le merecían respeto o admiración. Previamente debían aceptar sus severas condiciones sobre la forma de posar o la duración de las sesiones, siempre en su estudio.
«Utilizo a las personas para inventar mis cuadros con ellas, y trabajo con más libertad cuando están ahí”
Freud pintaba siempre del natural y prefería retratar a su entorno más próximo, amantes, amigos y familiares, para poder actuar con mayor libertad. Su habilidad para evocar en sus pinturas una intimidad no erótica, como la naturalidad del desnudo en la amistad o el afecto paterno, ha sido escasamente investigada. Esa intimidad queda reflejada sobre todo en sus retratos dobles, como el de su amigo el pintor Michael Andrews y su mujer June (1965-1966), el de sus hijas Bella y Esther (1987-1988) o el de Dos hombres, de la pareja de artistas Angus Cook y Cerith Wyn Evans.
La vigorosa representación de la carne en el lienzo es quizá el elemento más destacado y repetido en la larga carrera de Lucian Freud. Comienza a pintar desnudos en los años 1960, pero es sobre todo en las últimas décadas cuando sus retratos de Leigh Bowery y Sue Tilley le convirtieron en pionero de la representación de cuerpos no normativos con gruesos empastes, como sedimentos del paso del tiempo, y esa última época es la que se aprecia en la última sala.
Retrato de lebrel, 2011. Oleo sobre lienzo. . Foto: Andrea Comas
La última sala dedicada a la carne. La exposición se cierra con un grupo de retratos de desnudos monumentales, y quizás la mas impactante, donde Freud se muestra mas despiadado, abandona esa intimidad tierna que tenían sus desnudos de las décadas 60 y 70, sometiendo a sus modelos con posturas casi obscenas, en los que contemplamos una profunda observación de la vulnerabilidad del cuerpo y la plasticidad de la carne como pintura. “Quiero que la pintura actúe como si fuera carne”, manifestaba el artista en 1982, un lema en consonancia con la carnalidad matérica de sus rostros y cuerpos y con su habilidad para pintar la textura de las carnaciones.
Asimismo, decía que, la intención de captar la más recóndita esencia personal de cada uno, consistía no sólo en pintar la carnalidad humana, la temperatura de sus cuerpos o la fuerza de la sangre que corre debajo del empaste, lo que él perseguía era únicamente un expresionismo real del retrato. Sus desnudos eran la expresión total de la vida y sus circunstancias, de las aspiraciones y las inseguridades, de las heridas, de la madurez y la vejez. Freud retrataba la edad con toda su cruda desnudez
Video de la Exposición «Lucian Freud. Nuevas perspectivas»
Ir a la National Gallery, es “como ir al médico en busca de ayuda” confesó en una ocasión. Una reveladora afirmación que dice mucho del fuerte compromiso y atracción que el pintor sentía por el arte.
Obsesionado a lo largo de toda su carrera por representar el cuerpo humano y retratar al hombre contemporáneo, el pintor británico comentó en una ocasión que a la pintura le pedía que asombrase, perturbase, sedujese y convenciera. Un reto ambicioso y nada fácil que Freud fue capaz de conseguir a través de lienzos transgresores e incisivos con los que expresar una realidad que siempre aspiró a intensificar y con los que buscaba mostrar su personal reflexión meta-artística.
Autorretrato «Reflejo», 2002. Oleo sobre lienzo
Exposición organizada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la National Gallery de Londres.
«Lucian Freud. Nuevas perspectivas»
Comisarios: Paloma Alarcó y Daniel F. Herrmann
Del 14 de febrero al 18 de junio de 2023
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Editado por Espacio y Contenido.
Fuentes: Museo Thyssen-Bornemisza, National Gallery of London, Avenue, Financial Times, The Guardian, Pac.
“BEYOND THE STREETS LONDON” (MÁS ALLÁ DELAS CALLES DE LONDRES) – DEL 17 FEBRERO AL 9 MAYO 2023
La exposición muestra el trabajo de los -artistas más influyentes del mundo del graffiti y el arte urbano desde los inicios del movimiento del arte callejero en Europa y más concretamente en Londres hasta nuestros tiempos, con obras de más de 100 artistas internacionales, incluidos Shepard Fairey, Lady Pink, Futura 2000, Martha Cooper y Fab 5 Freddy, junto a estas leyendas americanas, la espectacular exposiión cuenta con artistas británicos como Goldie y Robert Del Naja, alias 3D, conocido por su trabajo tanto en las artes visuales como en la música con su banda Massive Attack; y Mode 2, uno de los mayores contribuyentes que presenta cuatro de sus pinturas recientes se exhiben en la espectacular muestra que ocupa cuatro plantas del icónico museo Saatchi Gallery de Londres.
BEYOND THE STREETS LONDON, exposición que también pasó por Los Ángeles y Nueva York y con un gran éxito de visitas, presenta nuevas obras como instalaciones a gran escala, objetos efímeros originales y moda extraordinaria que capturan el poderoso impacto del grafiti y el arte callejero en todo el mundo.
Comisariado por el historiador del graffiti Roger Gastman, que expone la necesidad humana y fundamental de la autoexpresión pública, destacando a los artistas con raíces en el grafiti y el arte callejero y que se ha convertido su trabajo primordial y vital con muchos años de estudio e investigación.
Cada uno de los capítulos de la exposición explora momentos excepcionales en la historia de este movimiento artístico; incluyendo el surgimiento del punk; el nacimiento del hip-hop, que marca su 50 aniversario en 2023; y la fuerte influencia de la cultura callejera en la moda y el cine.
Al ingresar a la Galería Saatchi, el visitante explorará l gran instalación llana de graffiti “The Vandal’s Bedroom” del artista estadounidense Todd James, cuyas obras se exhibieron dos veces en la Bienal de Venecia.
En el primer capítulo, ‘La convergencia de la música y el arte’, los visitantes explorarán la agitación sociopolítica de finales de los años 70 y 80, donde el declive de las ciudades se encontró con la resistencia artística, un cambio que se sintió tanto en EE. UU. como en el Reino Unido. La cultura juvenil respondió pintando grafitis en los muros y en los transportes público, creando un arte que reflejaba y reinventaba los tiempos en una explosión de expresión callejera. Se trataba de la identidad frente a la opresión, la autoconciencia y el autodescubrimiento en un tiempo en el que se vivía sin perspectivas de futuro, con un índice alto de pobreza.
A través de la música y el arte, Londres se encuentra con Nueva York, presentando obras que incluyen la legendaria pintura de 10 metros de FUTURA2000, realizada en el escenario con The Clash, exhibida junto con las contribuciones incomparables de Malcolm McLaren, MODE2 y la fotoperiodista estadounidense Martha Cooper. Asimismo se anima a los visitantes a navegar y disfrutar de la música en Trash Records, una instalación interactiva dentro de una tienda de discos completamente recreada.
Ningún área de la Galería Saatchi se queda intacta; el visitante se sumergirá en un recorrido que abarca cuatro plantas donde las obras y los objetos efímeros están a la vista, expuestos en los pasillos, túneles y escaleras, y las distintas salas donde se puede apreciar el nacimiento del grafiti como nunca antes se había visto. Estos espacios exhibirán una pared con los truismos de Jenny Holzer; la fotografía de Henry Chalfant de grafiteros de trenes de Nueva York en acción; junto con el estarcido atemporal de siluetas delicadas de AIKO y el extraordinario archivo de fotografía de graffiti de Gordon Matta-Clark.
El capítulo ‘Galerías de sueños’ se centra en una selección de creadores, documentalistas fotográficos e íconicos culturales estadounidenses y europeos que ayudaron a contextualizar y difundir la cultura del graffiti en todo el mundo. En la serie Dream de André Saraiva, hay una articulación visual de cómo el graffiti, el arte callejero, el hip-hop, el punk, la moda y el break-dance surgieron desde finales de los 70 y principios de los 80 hasta los 90 y en la actualidad, y se convirtieron en una celebración híbrida de la cultura underground. Los destacados artistas incluyen también a Mister CARTOON, más conocido por sus tatuajes y murales de Los Ángeles; una extraordinaria instalación de Beastie Boys que presenta moda y objetos efímeros de la prolífica historia de la banda; y los murales, ilustraciones y pinturas feministas de LADY PINK.
El capítulo ‘Leyendas’ presenta cradores íconos como el legendario artista de Nueva York, Eric HAZE, un portador de la antorcha para las generaciones venideras; una nueva pintura de gran formato del artista expresionista abstracto José Parlá; carteles publicitarios de KAWS, una destacada fuerza creativa; y efímeras únicas de Keith Haring, uno de los artistas callejeros más populares de la década de 1980. El capítulo ‘Blockbusters’ incluye obras encargadas específicamente para esta exposición por los pioneros del graffiti Shepard Fairey, activista de Los Ángeles, y FAILE, un dúo artístico con sede en Brooklyn que se ha apoderado de las calles de Nueva York desde finales de los 90.
El capítulo ‘Larger Than Life’ incluye una instalación a gran escala específica del sitio icónico de Los Ángeles Kenny Scharf, quien presentará la Cosmic Cavern más grande hasta la fecha; una instalación inmersiva e interactiva que consta de pinturas Day-Glo, efímeras y materiales reutilizados que se encuentran en las calles de Los Ángeles. Este capítulo cuenta ademas con los característicos personajes de marionetas hechos con materiales reciclados por Paul Insect, uno de los pioneros del arte callejero de Londres.
El capítulo ‘Timeline’ se sumerge profundamente en la historia de la cultura callejera a través de fotografías de archivo, efímeros y moda para contextualizar la producción cruzada de influencias en la música, la moda y el cine. Este capítulo también incluye un gran vinilo de pared del infame colectivo feminista Guerrilla Girls, un guiño bienintencionado ya que la mayoría de los artistas callejeros y de graffiti, y de hecho, los artistas más conocidos en el arte contemporáneo en general, son hombres.
Los capítulos finales consisten en ‘Comentario social: Graffiti como mensaje’; ‘Arte con conciencia’ que contiene obras del artista pionero del hip-hop Fab 5 Freddy, y; ‘Consideration Into Innovation’ presenta al artista con sede en Lisboa, VHILS, que utiliza de forma innovadora materiales reutilizados para re-imaginar los muros de la ciudad.
En el capítulo final, los visitantes de ‘The Next Phase’ se involucran con las nuevas obras de op-art del artista valenciano Felipe Pantone, cuyos patrones geométricos de alto contraste continúan desafiando la perspectiva, lo que da como resultado una estética distintiva de la era digital.
VIDEO: AQUI PUEDES VER TODA LA MUESTRA DE “BEYOND THE STREETS LONDON”